Cuando algo «no queda bien» y no sabes por qué, en nueve de cada diez casos es jerarquía: todo pesa lo mismo y el ojo no sabe por dónde empezar.
Las tres herramientas
- Tamaño. Lo importante, más grande. Y con diferencia clara: si son parecidos, parece un error.
- Peso. Negrita para una cosa, no para cinco.
- Espacio. Lo que está junto se lee junto. Es la más potente y la menos usada.
Regla que resuelve mucho: si todo es importante, nada es importante. Elige una cosa por pantalla.
Cómo se decide
Antes de tocar nada, pregúntate qué tiene que ver primero quien mire esto. Solo una cosa. Ese elemento crece, se pone en negrita o se rodea de aire; el resto cede su sitio. No se trata de hacer lo importante enorme, sino de hacer lo demás más discreto.
Prueba de un vistazo: entorna los ojos hasta que el diseño se desenfoque. Lo que sigue destacando es tu jerarquía real. Si no destaca nada, ahí está el problema.
De las tres herramientas, la del espacio es la que más ordena y la que casi nadie usa. La vemos en la próxima lección: el hueco no está vacío, está trabajando.